Un espacio accesible donde todas las personas pueden participar, aprender y disfrutar del cultivo.
Un huerto que promueve la economía circular mediante el reciclaje de materiales usados y las prácticas agrícolas tradicionales.
Un lugar de encuentro que fomenta la convivencia, la colaboración y el apoyo mutuo.
Un entorno natural de alto valor ecológico que favorece el bienestar emocional, físico y social.
Este espacio ha experimentado una transformación profunda de la mano de todas las personas que forman el Centro Ocupacional La Noria, dependiente del Excmo. Ayuntamiento de Abarán y un pequeño grupo de personas voluntarias.
Es una iniciativa que combina la educación ambiental, la agricultura tradicional, la inclusión social y la sostenibilidad, ofreciendo una experiencia de aprendizaje única en plena naturaleza.
En un lugar privilegiado de Abarán, puerta del Valle de Ricote, se localiza nuestro Huerto Didáctico, junto a la Noria Grande.
Los usuarios del Centro Ocupacional La Noria, junto a los trabajadores/as del mismo, más un grupo de voluntarios, pusieron en marcha la verdadera metamorfosis del espacio.
En un terreno de maleza, se empezó a trabajar hasta lograr su transformación y convertirlo, a día de hoy, en un espacio accesible donde se realizan actividades formativas y de ocio en plena naturaleza.
Ubicado junto a la histórica Noria Grande de Abarán, este espacio de 1.800 m2, está diseñado para acercar a los visitantes al mundo de la agricultura tradicional y ecológica, el respeto por el medioambiente y la biodiversidad de una manera práctica y participativa.
Una de sus características más valiosas es el papel activo de las personas usuarias del Centro Ocupacional, quienes guían las visitas y explican las distintas secciones del huerto. Esta dinámica no solo enriquece la experiencia pedagógica, sino que, también, visibiliza el trabajo de las personas con discapacidad, promoviendo su integración y poniendo en valor sus conocimientos.
La mayoría de las visitas provienen de centros escolares, formación profesional y universidades, así como de colectivos de personas con discapacidad, permitiendo a los alumnos conocer de primera mano los procesos de cultivo y el cuidado de la naturaleza a través de explicaciones adaptadas a su nivel.
Los escolares pueden experimentar el trabajo con la tierra, aprender sobre el ciclo de los cultivos y comprender la importancia de la biodiversidad a través de dinámicas interactivas.
Este proyecto tiene el potencial para consolidarse como un referente en educación ambiental inclusiva y ser un modelo replicable en otros destinos con un enorme impacto social.
Una de sus características más valiosas es el enfoque integral, al ser las propias personas usuarias del Centro Ocupacional La Noria quienes explican las distintas secciones que integran el huerto, fomentando la interacción y la visibilidad de las personas con discapacidad en un entorno de aprendizaje compartido.
Un entorno accesible y adaptado: El espacio ha sido diseñado para que cualquier persona, independientemente de su movilidad, pueda participar en la experiencia.
Ubicado en un entorno con alto valor patrimonial y paisajístico.

Cultivamos de forma responsable y natural.

Productos ecológicos, sin químicos ni pesticidas.
Aprendizaje práctico y participativo: Los/as escolares pueden experimentar el trabajo con la tierra, aprender sobre el ciclo de los cultivos y comprender la importancia de la biodiversidad a través de dinámicas interactivas.
Potencial para ampliar su público objetivo diversificando su oferta con actividades dirigidas a familias, adultos interesados en agroecología y colectivos que buscan experiencias en contacto con la naturaleza.
Espacios disponibles para el desarrollo de nuevas experiencias:
la infraestructura del huerto permite la incorporación de nuevas propuestas, como talleres de cocina saludable con productos del huerto, experiencias de recolección o actividades de sensibilización ambiental adaptadas a distintos perfiles de público.
Un modelo replicable y con impacto social:
su propuesta educativa, y socialmente responsable, refuerza su valor como referencia de actuaciones inclusivas y educativas, con la posibilidad de servir de inspiración para iniciativas similares.
Aprendizaje práctico y participativo: Los/as escolares pueden experimentar el trabajo con la tierra, aprender sobre el ciclo de los cultivos y comprender la importancia de la biodiversidad a través de dinámicas interactivas.
Potencial para ampliar su público objetivo diversificando su oferta con actividades dirigidas a familias, adultos interesados en agroecología y colectivos que buscan experiencias en contacto con la naturaleza.
Espacios disponibles para el desarrollo de nuevas experiencias:
la infraestructura del huerto permite la incorporación de nuevas propuestas, como talleres de cocina saludable con productos del huerto, experiencias de recolección o actividades de sensibilización ambiental adaptadas a distintos perfiles de público.
Un modelo replicable y con impacto social:
su propuesta educativa, y socialmente responsable, refuerza su valor como referencia de actuaciones inclusivas y educativas, con la posibilidad de servir de inspiración para iniciativas similares.